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miércoles, 2 de febrero de 2011

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Mi cuerpo tiene corto circuito y yo sólo quiero nadar en mar abierto, quemar mis naves, ser tragada por todo espacio, por toda huidiza sensación que me empuja de la espalda hacia tí y me venda los ojos con alambres por los que se cuela tu figura.

Y aunque quiera y aunque es cierto que no lo deseo, una mano gigante me sujeta la nuca y me hace ahogarme de palabras húmedas que me llevo a los pulmones, y en la broncoaspiración del agua va tu nombre entero, en este desazón imperfecto del mar mi alma pantanosa solidifica su existencia y se vuelve un monstruo enorme que no sólo te busca a tí sino a todo tu contexto, y yo soy uno de esos perros que les gusta ladrar y correr hasta que los huesos se les rompan, y somos reenes del caos, nos curamos los miedos, nos abrimos los ojos y cavamos tumbas bajo nuestros ojos, enterramos las heridas y nos suturamos la piel para sanar más pronto, y pronto ya no sabrémos a heridas ni las noches serán fieras amargas, cadáveres del mundo... 

La feracidad del silencio se convierte en toda el agua que no necesito explicar, en todo el océano que quiero pensar mineral o putrefacto pero nuestro.


aabbiiggaaiill

sábado, 25 de diciembre de 2010

Vorágine

Arrancado del útero de esta tierra, la pérdida ha dejado abierta y frágil la mata; valiente y endeble a la fruta herida.


abigail rodrígggguez contreras


I Me toca siempre, dar la bienvenida a mis ____________; volverme una hipócrita.

II Los deseos se me conceden y sigo deseando y vuelvo a desear varias veces hasta que todos mis enemigos, llegan a sufrir al infierno; y yo sufro cohabitar, pero celebro su padecer.

III En este circo de enemistades, yo sólo puedo mirar su carne lacerada, penetrar las membranas más cerradas del infierno; hasta que son tragados y la cárcel se haya vuelto infinita y simbiótica con su dolor renovado.

IV Podría dotar tus pasos de poder; cabalgar en perros insomnes y lamer sus dolores con deseos menos maléficos; quizá más prontos para que sus padecimientos, burlen cabalmente a la  carne, trituren pesadamente el dolor ínfimo de sus quejas terrenales.