lunes, 31 de mayo de 2010

A patazul


Biga Rodríguez Contreras

Perros azules sin necesidad de comprobaciones de color inmediatas

Soy azul por la misma razón que tú no lo eres. Porque se nace blanco o azúl o no se nace. Y ahora, tienes entre las manos la inoportuna e infatigable tarea de cuestionarme, pero lamento informarte que has llegado en el mal momento, uno en que nada me importa, y a mi dolor le ocupa unicamente obstruirme e impedirme mirar y desear mirar. Así que no te contestaré, no estaré contigo, porque nada en mí, quier hoy estár conmigo. 

Y debes saber, que puedes mirarme ahora sólo por esta carcel de piel dura que me cubre todo lo que llevo dentro, las cosas serían distintas. Sí ahora pierdes el tiempo conmigo, seguramente sin esta piel opresora, perderías el tiempo de una forma intangible, y creerías que soy un sueño, una ilusión mal parida.

Muchos dicen que vivimos en un mundo egoista, y es cierto. Hasta mis huesos desean estár solos, aislarse de mi carne, escapar.
adiós huesos
adiós piel
después nos vemos.

Ahora, te toca a tí decirme adios, responderme tal como la gente educada lo hace.


sábado, 29 de mayo de 2010

Labial


BigaR Contreras

Quiero parpadear dos veces, cubrirme la cara con las manos, quizá arrancarme los ojos y después pedirle a otro que me corte las manos.
Regalarme ojos y manos, ofrecerme entera en cuerpo como ofrenda.

Moler mi carne, invadir de sangre el piso, revolcárme en mí, hundírme en mi duelo.Ahogarme, padecerme y saborearme; producir el material de mi muerte.
Masticarme ojos, manos y una pierna; destruírme algún diente con el fémur.
Comérme, degustarme, fastidiarme por no gustarme.
Finalmente, deseo que mis dientes floten y mastiquen mis labios y así desturírme, antes que mi sangre seque; desaparecer dejando huellas húmedas de cicatrices invisibles.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Abandono




Hace algunas semanas, he decidido abandonar mi cuerpo.

Sólo con el afán que otros noten mi ausencia
desapareció mi carne y se quedó mi boca
en la ausencia, los recuerdos pueblan territorios
dictan las reglas
pero mi territorio vacío
se conservó aislado, oscuro, inamovible
y mi boca sigue  esperando otro mar que arrastre seres
otro cielo de futuras nubes 
agua que acompañe su sequedad


lunes, 3 de mayo de 2010

confesar y abandonar



Abigail Rodríguez Contreras
considero
debiste iniciar tu ritual lejos de mí
donde no te convirtieras inevitablemente
en mi sombra

aceptemos que las espinas de tu piel
son minúsculas armas que se arrojan a mí
para mutilarme los labios
pero no logras
siquiera acercarte

y aún así
me humillo, nos poseemos
y eso crees cuando te mastico y sangro
me he dejado sola
silencio

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Ediphuerza

Abigail Rodríguez Contreras

A fuerza de empobrecerme
desmerecido
sobre tus espinas caigo
y quedo ciego
vuelvo a abrir los ojos al lodo invasor
y no veo (nada)
en zurco gigante
me deslizo entre la pobreza de tu espíritu
fácil llego a despoblar tu nombre de elegancia
te mancho
te sepulcro
y finalmente
estás marcado
(por mí)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Tus dueños


Abigail RC

Eres la favorita de los dueños
el esperpento claro y vacío de sus horas
excremento vertido de sus manos
(de las manos de los dueños)
fruto del viento que nos sobra
eterna te corrompen
y yo te como sentada en las piernas
(entre las piernas de tu helecho)
hacedora de figuras ingrávidas
vomitas olas y perros grandes
y yo no soy nada
(de nuevo, es nada)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Decir: esto es lo que digo siempre (pero adentro)

Abigail Rodríguez Contreras
Me alegra sangrar lo blanco, lacerar su pureza.

habitar la masa, conviertirme en ella,

soy

un ingrediente puro de sus males,

el sazón

el más elevado ingrediente de su íntegra concistencia

me alegra ser el hongo que cultive su podredumbre

volverme a la par de su veneno un espacio de olvido

sentirme más despreciada de lo que en realidad

soy ignorada

(lo peor es que realmente voltean)
gracias (creo)

martes, 17 de noviembre de 2009

"ENCIERRO" Texto Inconcluso número 530

Aby RC

Debes ser una sustancia común que me ha entrado por los brazos (como siempre llega)
pero contigo me gustó inyectarme
me gustó que entraras por equivocacion
y ahora me gusta (secuestrarte) que te quedes
reinaugurandome un atajo viejo hacia el vacío
contenedor de todas las esperanzas, no lo sabes pero eso eres (sí lo sabes, pero no te importa)
sólo dejas que me siga inyectando de tí (porque a tú quieres realmente hacer adicta a otra)
y no te acabas
sigues produciendo medicina para que yo te robe
(imagino) me conduces por las rutas correctas (pero realmente sólo duermes)
y algo pasa
pero no sabemos qué

automatismo

Abi RC

Un azufre claro y espumoso se cuela entre las rejillas de tu carne enrojecida
vienes
te levantas sobre los dientes repetidos y gimes
ya no bostezas
algo piensas
tus manos se tropiezan al adentrarse en el hocico seco que (extrañamente) ya conoces
suena
el cuarto suena a tus tropiezos intercalados con tu sueño
con tu automatismo yagado vuelto máquina
repites
re
pi
tes
una vez màs
repites
te detienes (y todo se detiene) sólo por el azufre que te quema la cara
te vas


jueves, 29 de octubre de 2009

Trance No. 3.5


Abigail Rodríguez Contreras

No hubo tanto negro en su espalda como ahora.
Entraba perforándole el craneo saliendo seco de la boca, coagulando, como una máquina escupidora de hielo, y te sentiste sola, buscando otra luz distinta a la tuya, pero sólo estaban las piernas abiertas de Eréndira, casi ______ (parecían piernas).
Corrías, torpemente, desesperado, tus pasos moradores de negro volando el concreto, descalzos corren, negros y espesos de su sangre celeste, púrpura casi verde viene a yagarnos a todos con su peste, con sus costras haderidas a los ojos, purulento y mustio, viene incendiado a comerse al sol, el jaguar devorador, viene, y vamos.

Pisando la carne de Eréndira, como si no hubiera otra superficie (no la hay), no hay otra ruta de carne, otra marcada por sus pierna-guias.

Enminente.

El esqueleto casi fragmentado, rueda por susmotores internos, ruge, se levanta y en ciclo como un espacio maltrazadao de sus horas encriptadas entre hielo y sal, ya duerme (de verdad que duerme).

Viene el eclipse de sus músculos maxilares a tragarlo todo (todo, todo). Ausente de sus huesos mama de la gloria de lo otro, viene su virtuosa rapidez a enguyirnos las uñas, las venas de debajo de las uñas (todo).

Vuelca su furia en el envenenamiento reiterativo de su pudor subastado (a lo otro), vuelves a consumir tu vómito.

Pudor.

Sentirte sola, (preferente se debe a la ausencia de voces internas), volátil, ante la marea de sombras y negro, casi encaje llenándote el pecho, casi túrbio ante lo nítido, yo te dejo (de verdad, ya me voy).

sábado, 17 de octubre de 2009

Trance No. 2




Abigai Rodríguez Contreras



No habrá descuentos más hondos para tu sangre que no llegar a ver como no escurre,

y no cicatriza

los homicidios del tiempo fracturan valientemente las auroras de tus venas

no funcionas con tu órbita sola

sólo fluyen tus cinturones en la tinta de quien los imagina (es decir,yo)


Todo carece hoy del más puro veneno, estás sola y llagada de olvido de tí en el mundo, estás enteramente convertida en papel para ofrecerte al agua y sólo ir al no retorno. No hay bruma más pesada que la de no cohabitar, no hay caja más cerrada y más hermética que tu cuerpo hondo y vacío, tu imaginación es un tributario fiel de esta mente, un guerrero purulento escupidor de fuego te quema de pronto con su poder de manipulación, pero no puede hacerlo, porque realmene es más fuerte el sentido tuyo de no poder manipularlo. (esto es raro)


Hay una barrera de silencios que debe existir para salibar mientras cohabitan, sin embargo hay fueras para no arrojarse al vacío, para no salvarse y volverse un ave muerta junto a la calle muy transitada de parvadas.

Sólo es una ligera racha de candidaturas para serenarte y no convertirte en el humo que le sale de su boca al guerrero fuego, sólo sucede que ahora (al parece) está pasando. Sólo tu instinto roto y casio muerto parece levantarse por primer avez para gritarte y llamar adentro de tu barril sin fondo, de tu contenedor de nada. (pero finalmente no lo hace).


Tú estas atenta a tu instinto putrefacto, imaginas sus gritos pero no pasa nada, tal y como también te has pensado cuando quieres que no ocurra lo que en verdad deseas. Entonces es sólo palidecer ante la máscara infame de tu incertidumbre, no volverte el desarrollo de todas tus imposibilidades.


Desdoblar el mundo de sus hienas, arrancarle la garganta a tu voz y sólo poseer el paladar y sus sonidos imposibles carentes de garganta. Realmente sólo quieres desarmar la máquina y remembrar la suave ola desertora de mar para entregarse a una alberca o a mil charcos sucios. (Tal vez eso quieres ser)


Una punta que al gierar se desgasta y tiembla (Eso eres) furia de hambre de comerte, desbaratar el alimento que te mata
lento,
más lento
mucho
más
lento

vomitar el alimento del escupidor de fuego,

desbaratarte toda y ofrecerte como carroña al mundo, (quieres).


Pero realmente nada funciona, nada rueda en el alto humo de su boca, porque no lo intentas y porque estás vacía espectando tu propio olvido provocado, tu disolusión en tu propio plato.


Lo peor, es que has olvidado masticar, morder y actuar.


FIN (ahora, aplausos)

jueves, 8 de octubre de 2009

Trance


Abigail Rodríguez Contreras


Pausible y muerta
Como fósil roto, iluminando sus sombra de un gajo de luz.
En nuestra mancha se vuelca el mundo mohoso. Vuela una luna invisible, aparece en centella púrpura los ojos. Ciega el sol a maría, luego aterriza en una lija su carne y su mente, horadada vuela sobre los montes calados como ella, llena de ruina y viene Dios a darle la espalda.

María es contenedora de una horda de gritos.

Viene otra escala a yagarla y en su eco prolifera esa risa reverberante, seca, y se forman mares conectados con océanos vertidos en sus cuencas marianas... más allá de las razones están las esferas que la rodean, y mar y mantra y vienen a envolverla de cal, avecinan la calma, abraza una raiz y lentamente muerta viene a marchitarse ante sus ojos.

El suelo se colapsa, su vientre cae jalando el resto de su cuerpo, su bolsa de sombras, de manos propias caracterizando otras, gravitan los silencios en sus puños cerrados, atesorandolos como rumbos oxidados en el vientre vacio y pesado mal gestado.

Cada paso es una lucha en contra del abismo, del coqueteo reiterativo de la oscuridad y sus sonidos sobre María, reina madre de tinta negra y una estrecha vaina cerrada, viene a explotar los ciclos, a purificar abnegada las cenizas de sus muertos.